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Espías I:


La segunda profesión más antigua del mundo porque se ha practicado desde siempre, es lo que les cuentan a los visitantes del Spy Museum Berlin, donde podemos admirar gadgets increíbles de los espías del siglo pasado.
Doce siglos antes del nacimiento de Jesucristo, Josué (sucesor de Moisés a la hora de dirigir a los israelitas a la Tierra Prometida) queriendo conquistar Jericó, ciudad del valle del Jordán situada a unos ocho Kilómetros del mar Muerto y a unos treinta de Jerusalén,  decide encargar a dos de sus lugartenientes que viajen hasta Jericó para investigar la mejor estrategia militar con objeto de invadir la ciudad. Emprendieron viaje y al llegar se alojaron en casa de una prostituta llamada Rahab, quien los ayudó a esconderse en un momento en que se sintieron  perseguidos. Como pago por la ayuda que les prestó los espías prometieron respetar su vida y la de los otros inquilinos de la vivienda cuando invadieran la ciudad.  Para que todo saliera bien y que los soldados al llegar supieran que casa no debían derribar le pidieron que descolgara una cuerda roja sobre la fachada.  Tres días después el ejército de Josué cruzó el río Jordán, entró en la ciudad y arrasó con todo pero respetaron la vida de Rahab como le habían prometido.
Podríamos decir que nos referimos a los primeros espías de la historia, su episodio está recogido en el Antigua Testamento.
Como curiosidad en 1989, poco antes de que cayera el Muro de Berlín, en la República Federal de Alemania se llamó Rahab a una organización de inteligencia creada contra la incipiente piratería informática.
Posiblemente la primera mujer espía fuera Dalila. Los filisteos conocían la fuerza de Sansón  y no sabían cómo vencerle, les asustaba, se decía  que mató a mil de ellos con la quijada de un asno,  Hanún el rey filisteo le pidió a Dalila que averiguara donde radicaba la fuerza de Sansón que con artes y amores le sonsacó el secreto, luego ya solo tuvo que esperar que se durmiera para cortarle el pelo y llamar a la guardia para que lo detuvieran. Los filisteos se despistaron y el pelo le volvió a crecer…
En tiempos ya hubo una policía secreta para descubrir espías y se constituyó porque el espionaje para los espartanos era una de sus ciencias preferidas: “El espía es el ojo del rey; quien no lo tiene está ciego”, dice uno de sus proverbios para destacar su importancia. Hablamos de hace 2.500 años, esta policía se llamaba “Crypteia” la formaban jóvenes que se mezclaban entre los esclavos para enterarse de cualquier intento de rebelión.  Se dice que algunos jóvenes a los que Demóstenes mando asesinar por espías espartanos, pero dado sus filias…. 
En la antigua Roma, los principales políticos también  tenían su propia red de vigilancia, la cual les proveía información acerca de las intrigas en las distintas escalas del poder en el imperio.
Los romanos empleaban términos como explorator y speculator pues explorar el terreno y observar al enemigo eran las principales misiones de los espías en el ejército republicano. Cuando se enviaban espías en las embajadas, se les encubrían bajo el nombre de emissarius.
Cicerón se quejaba frecuentemente de que sus cartas eran interceptadas y lamentaba no encontrar mensajeros leales que no leyeran las cartas que debían entregar
Julio César también construyó una red de espionaje que lo tenía al tanto de los complots en su contra. De hecho, es posible que él supiera acerca de la conspiración en el Senado que acabó con su vida.
En la Edad Media hubo numerosos tipos de espía, el emisario que entraba en territorio enemigo a entregar un mensaje, generalmente estaba mal visto pero estas tareas las realizaban los aristócratas, 1389 el heraldo de Luis III, rey de Sicilia acusó de espías a sus homónimos en toda Europa. Los embajadores eran también espías por eso Enrique V de Inglaterra, decidió encarcelar a todos los embajadores franceses mientras desarrollaba sus planes de invasión del país vecino.
Aparte de estos espías «oficiales», otras personas podían cumplir ocasionalmente las funciones del espía: mercaderes, comerciantes, hasta músicos, médicos, juglares, religiosos o hasta peregrinos. Un astrólogo español disfrazado de peregrino del camino de Santiago fue enviado a Inglaterra para participar en el asesinato del rey Enrique VII; como había perdido dos dientes y se le podía identificar fácilmente por esa tara física, se hizo fabricar dos de repuesto en marfil del mismo color que los demás.
Además de los espías de la Corona había otros que lo hacían por dinero, si era por encargo del rey el desembolso contaba como «asuntos privados». Hay constancia que en  1379 el espía inglés en Francia Nicolás Briser recibía una paga anual de cincuenta marcos. Frank de Hale, capitán en Calais, base inglesa al norte de Francia durante la guerra de los Cien Años, contaba con un presupuesto de 104 libras para pagar servicios de espionaje, también había una partida presupuestaria para propagación de rumores falsos.
Desde muy temprano en la historia se idearon sistemas de cifrado para proteger la información secreta. Los más sencillos consistían en sustituir letras por cifras.
La Santa Inquisición impulsada por las autoridades de la Iglesia Católica (Papa Sixto IV) durante la Edad Media, llegó a España en la corona de catilla en 1478, implicó la organización de una verdadera red de espionaje que no tuvo fronteras, ni límites. La estructura de sus tribunales integraba a servidores laicos que participaban en las persecuciones y arrestos de los sospechosos; eran una especie de “policía secreta”. Más aún, todo ciudadano tenía la obligación de denunciar cualquier acto que iba en contra de las reglas dictadas por el Santo Oficio. El servicio de Inteligencia inquisitorial extendió sus tentáculos para controlar los libros publicados, los servicios postales e indagaba la vida de los acusados de ir en contra de los dogmas eclesiásticos, sobre todo aquellos involucrados con la brujería.  
Durante la Revolución Francesa, Maximiliano Robespierre y sus colaboradores vigilaban con atención a la gente y reprimían con violencia cualquier disidencia interna.
En 1793, el gobierno revolucionario estableció 12 "comités de vigilancia" por todo el país. Estos comités estaban autorizados para identificar, monitorear y arrestar a cualquier sospechoso, ya fuera un antiguo noble, un extranjero, un francés que hubiera llegado hacía poco al país, funcionarios públicos suspendidos y muchos más. Un juego entre diplomático y político.
Entre los más conspicuos miembros de este selecto club de espías y conspiradores, aparece el nombre de Joseph Fouché, sin duda alguna, el precursor de los servicios secretos modernos.
Robespierre se encontró con un “impostor vil y miserable”, alguien que aun aliado de los jacobinos no le ofrecía confianza, Fouché, pero el medró y alcanzó la presidencia del club de los jacobinos y después molesto con Robespierre por sus criticas se cambió de bando, al más puro estilo de espía se convirtió en un personaje molesto luego que logró incluso convencer a miembros del propio Comité de Salud Pública y del Comité de Seguridad Pública, para pararle los pies al Incorruptible. La suerte de Robespierre estaba echada. Y las suya también el nuevo Directorio lo castigó por su pasado y fue encarcelado, pero se las ingenió para escalar de nuevo y recuperar su espacio, recibiendo como premio su rehabilitación y la entrada en el Cuerpo Diplomático. Su carrera estaba lanzada: ocupó el cargo de Ministro de Policía a partir de 1799.
En los siglos XVIII y XIX, algunos gobiernos dieron nivel burocrático a la vigilancia. En Europa se establecieron departamentos oficiales llamados "cámaras negras" para leer las cartas de individuos sospechosos.
Ser espía estaba mal visto, solían terminar muertos antes de tiempo o escapando de sus perseguidores debían cambiarse de bando, lo que origino el juego de los agentes dobles. A partir del siglo XX la figura del espía fue apartada del descrédito generalizado, de la infamia y de la calumnia.

En otro capítulo seguiremos espiando, este ya ha resultado demasiado extenso.

Moscas hasta en el arte:


Ya hablamos de la mosca del cuadro “VIRGEN DE LA MOSCA” aquí   y ya comentamos que había más moscas, hoy seguimos y empezamos con una historia:


Del antiguo pintor griego Zeuxis solo tenemos referencias literarias, Plinio el Viejo nos cuenta que estando siempre disputando sus talentos el maestro y su rival Parrasio, decidieron mostrar al juicio de extraños una tabla cada uno, Zeuxis representó a un muchacho llevando una cesta de uvas en la cabeza y ocurrió que varias moscas se acercaron para intentar picotear las uvas de la tabla, ufano de la sorpresa causada pidió a Parrasio que retirara la cortina que cubría su tabla, este mostró que no había tal cortina que era una cortina pintada. Zeuxis engañó a los pájaros, Parrasio  engañó a Azeuxis.

 
Zeuxis pintando a un joven con uvas
             Detalle de un mural  (Gallery of the History of Ancient Painting. Museo Hermitage)

Como contamos cosas de muy antiguo no me acuerdo bien y recurro a quienes las escribieron, Giorgio Vasari (1511 - 1574) quié acuñó el término Renacimiento, cuenta  en "Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos italianos, de Cimabue a nuestros tiempos”  que las primeras muscae depictae en la pintura parece que fueron obra de Giotto di Bondone (1266 ó 1267 - 1337) quien a los 11 años ya demostró un gran talento y el maestro Giovanni Cimabue lo acogió como su aprendiz, con el tiempo perfeccionó su modo de crear al punto de que  Dante Alighieri (1265 - 1321) en la Divina Comedia afirmara de él que llegó a ser superior a su maestro.


La mosca de Giotto: Siendo aun joven pintó una mosca en la nariz de la figura en la que su maestro Cimbaúe estaba trabajando, una mosca tan natural, que cuando volvió el maestro para continuar su obra, varias veces intentó espantarla con la mano, pensando que era de verdad, hasta que advirtió su error.

A partir del Renacimiento es corriente encontrar moscas en las pinturas, tratando de confundir al espectador o intentando dar más realismo a la obra o espantar a las moscas verdaderas para que no se posaran en la pintura sin secar; y en los bodegones evoca la corrupción, es decir, el carácter de fragilidad de la existencia humana en este mundo; en cuadros de temática religiosa o en retratos con intención moralizante representa la caracterización simbólica como representación del demonio Beelzebú.
La mosca en la pintura tiene su lugar, historia e interpretaciones.
Por otro lado la mosca es un insecto cotidiano, uno de los más presentes en nuestra vida, casi siempre hay una o varias a nuestro alrededor.

La mosca de Petrus Christus (entre 1410 y 1420 - 1473)  posada en el marco falso del fabuloso Retrato de un Cartujo.


Detalle




La mosca de Maestro de Frankfurt (siglos XV - XVI) en la cofia blanca del Autorretrato con su esposa
                           Retrato doble del Maestro y su esposa Ginebra (colección particular)



Otra mosca (1) en una tarjetita sobre la mesa donde trabaja Luca Paccioli (1445 - circa 1517) en el famosísimo cuadro Retrato de fra Luca Pacioli y su estudiante, atribuido a Jacopo de Barbari (circa 1445 - circa 1515). Museo di Capodimonte, Nápoles.


Luca Pacioli demostrando uno de los teoremas de Euclides (Jacopo de'Barbari, 1495)

(1) Vemos en la esquina superior a la derecha del matemático, un detalle que sorprende, un rombicuboctaedro medio lleno de agua. Según los expertos, simboliza la pureza y la intemporalidad de las matemáticas. Pacioli (padre de la contabilidad moderna) está demostrando uno de los teoremas de Euclides. Este cuadro por la característica del matemático y su toma de hábitos, por las dudas sobre su autor o autores, por el desconocimiento sobre la identidad del estudiante, por terminar de averiguar lo que pone en la tarjeta y que la mosca tapa, por varias razones más merece una entrada en solitario.

En el pecho del Nazareno del Cristo en el Sepulcro de Giovanni Santi (1435 - 1494), una mosca bien grande.

Cristo sostenido por dos ángeles, Museum of Fine Arts, Budapest


Mosca en la calavera de Barthel (Bartholomäus) Bruyn (1493 - 1555):
Museo Kroller Muller


Dos moscas, una en un rincón del mantelito donde reposa una hogaza de pan negro, otra sobre un trozo de queso en El Pago, de Lucas Cranach el Viejo (1472 - 1553).



Una mosca en el dintel de la ventana de:  Un Jarrón con flores ante una ventana de Ambrosius Bosschaert el Viejo (1573 - 1621).

No una, dos moscas en el melón de: Niños comiendo fruta de Bartolome Esteban Murillo (1617 - 1682).
 




Bartolomé Esteban Murillo: Niños comiendo melón y uvas, 1650.
Alte Pinakothek, Munich, Alemania.
Otras moscas de las muchas que se pintaron:

Retrato de una mujer de la familia Hofer  de Swabian 


                                 Benedetto Pagni. Pie san sebastian  


No se sabe si la mosca estaba pintada o simplemente se dejo fotografiar sobre la pintura
Roberto Mollá
 
Las anécdotas referidas aparecen tal cual en diferentes escritos, en otros y sobre el mismo hecho cuentan la anécdota de otra manera, pero había que elegir y he optado por las más plausibles.


En fotografía el  taiwanés Yung Cheng Lin, artista contemporáneo, pone moscas en sus series Rituals, Skin, Différance y Tag, ente otras.
“No hay explicación para mis imágenes porque quiero que hayan diferentes y variadas interpretaciones, y me gustaría ver cuáles son“.  Tal vez la mosca este ahí para acentuar el realismo ya plasmado en sus fotografías y darle un sentido de cotidianidad.